la población
El Mundo Popular
Aspectos generales de la mujer popular durante el siglo XIX

Dentro de la serie de cambios que afectaron a la sociedad Chilena durante la segunda mitad del siglo XIX podemos ver que como consecuencia de estos se produce una re-adaptacion de la mujer popular, tanto en su rol dentro de una familia, como en su desenvolvimiento dentro de un nuevo espacio (conventillo).

De esta manera el proceso de modernización que vivió la ciudad de Santiago durante el siglo XIX, de alguna manera re-situó a la mujer popular en un espacio distinto.

De esta manera la mujer popular ya no vivían en ranchos, como era común en el campo, ahora eran parte de una vivienda popular urbana, habitando la mayoría de ellas en conventillos, en los cuales se resistía una forma de vida llena de miserias y a la vez fueron conformando nuevas formas de trabajos.

Así fueron haciéndose parte del comercio ambulante, transformándose en lavanderas o también buscando en la prostitucion la manera de subsistir a la vida adversa y mísera de que eran parte.

El nacimiento de la mujer urbana popular significó el llenar los espacios no cubiertos por la modernización y que fueron esenciales para el funcionamiento de la Nueva República.

El Trabajo Femenino

La sociedad Chilena no ofrecía una amplia gama de “trabajos formales” destinados a la mujer .

Por esta razón las mujer pobre del siglo XIX tuvo que auto generarse el trabajo, haciéndose parte de los rincones más oscuros y pequeños del mercado laboral.

De esta manera aparece el mercado ambulante, lo que para la mujer pobre era una alternativa laboral que les otorgaba la suficiente movilidad para tratar de llevar en armonía la generación de recursos económicos con el cuidado de sus familias.

Así la mujer popular se desenvolvió en distintos tipos de trabajo, por ejemplo el ser lavandera congregaban al 20% de las mujeres entre 1865 y 1920. Ejemplo de esto fueron las lavanderías, las cuales reunían un gran número de trabajadoras, esto ocurría por un lado por que la demanda era abundante, y también porque la creciente demanda le otorgó un reconocimiento legal de oficio.

Otro oficio regular para las mujeres fue el ser costurera, el cual significaba compatibilizar las labores domesticas con las productivas y una actividad digna para una mujer de pueblo.
El reconocimiento social hacia las costureras hizo que estadísticamente fueran un sector muy grande.

Ser sirviente domestica significaba el trabajo mas seguro y mas aceptado para las mujeres, ya que la mujer pobre podía entrar a “servir en una casa de respeto”, en donde hasta la misma autoridad se encargaba de buscar a mujeres pobres sin trabajos, las que podían tener “inclinaciones al vicio o a la inmoralidad”.

Aunque el mundo aristocrático se esmeró en demostrar que el trabajo de servir era un trabajo noble y de respeto, no escaparon los ejemplos de discriminación de que era parte la mujer pobre en las casa donde seria; generalmente recibían malos tratos, sobre todo cuando estaban sometidas al cuidado de un hijo. Por esta razón muchas veces la mujer del mundo popular optó por entregarlos a otra mujer para que se los cuidara o en otros casos mas extremos los abandonaba en la puerta de una casa de familia, en una Iglesia o en un hogar de huérfanos.